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El arte de criar perros de raza, El semental
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El arte de Criar perros de Raza

El arte de criar perros de raza, El semental

Xerxes de Castro-Castalia

Hace quince días vimos la importancia que tiene para sentar unas óptimas bases de crianza saber elegir adecuadamente a las hembras reproductoras que habremos de considerar como las fundacionales de un nuevo programa de cría. Ahora sabemos que no sólo hemos de fijarnos en la que previsiblemente será la madre de los cachorros, sino ser capaces de valorar si sus antepasadas directas han resultado ser en sí mismas, buenas reproductoras.

Además, pudimos comprender hasta qué punto es importante estar seguros de que los progenitores de esa hipotética primera camada (y de las siguientes) están libres de enfermedades de origen hereditario. Y no sólo eso, sino que además, quedó meridianamente claro cuán importante es que esos progenitores (y sus ancestros) sean sujetos sin taras de conducta y, además, individuos perfectamente típicos, que cumplan con el mayor número posible de requisitos de acuerdo con el patrón racial, lo que comúnmente llamamos estándar.

Indudablemente, cualquier Criador, con mayúsculas, que se precie de serlo, querrá asegurarse de poner en este mundo animales sanos, típicos, equilibrados, de los que pueda sentirse plenamente satisfecho y completamente orgulloso el día de mañana. Esa será su meta.

Y para que pueda alcanzar su propósito, su meta, necesitará ser capaz no sólo de saber elegir hembras adecuadas en las que basar su programa de cría sino que también tendrá que poder escoger sementales óptimos.

Si alguna ventaja tiene el propietario de las hembras es justamente el poder escoger entre un amplio elenco de candidatos machos; evaluarlos uno a uno, sopesar tranquilamente la idoneidad de cada cual, calibrar los resultados (es decir los hijos) que cada individuo ha producido (mejor si se ven hijos de distintas camadas, con distintas perras), estudiar a fondo el pedigrí de cada cual y cotejarlos con los pedigríes de las hembras a cubrir.

Todo ello ha de hacerse con tiempo, con tranquilidad, despacio y con la cabeza despejada, sin dejarse mediatizar ni por los éxitos obtenidos en las Exposiciones Caninas, ni por el número de Campeones que aparecen reflejados en una genealogía. Esto que parece una perogrullada es un dato muy importante a tener en cuenta, por cuanto no necesariamente los supercampeones de Belleza, o de Trabajo son los mejores sementales.

Desgraciadamente continúa siendo muy frecuente hoy en día escuchar –yo lo escucho con frecuencia—cómo tal o cual persona (la mayoría, gente que se cree con derecho a opinar sencillamente porque han apareado unos cuantos perros con unas cuántas perras y han inundado el mercado de cachorros nacidos, por decirlo así, “de cualquier manera), tal o cual pseudo-criador, se vanagloria de que ha elegido como semental para cubrir a una de sus perras (o a todas, en serie, como si el Arte de criar fuera cuestión de producir cachorros como el que mete unas monedas en la maquinita de refrescos y saca una o dos o tres latas) al super-multi-requete-campeón Fulanito de Tal o Menganito de Cual, sencillamente porque viene triunfando en las Exposiciones… estas personas que así se toman la crianza, no se han parado a pensar si ése perro, por muy hermoso que sea en el ring, es o no el más adecuado para esa o esas perras con las que lo aparea.

Suele suceder y sucede, que el super-multi-requete-campeón, o no produce descendencia (porque está tan estresado yendo y viniendo de acá para allá cada fin de semana, viajando por todo el país, que su calidad de semen deja mucho que desear) o esta, cuando la hay, no tiene mayor trascendencia para la raza, porque no es el fruto del cruce adecuado, sino del interés del que paga una monta, y que luego publicita los cachorros a bombo y platillo como siendo hijos del tal super-multi-requete-campeón y los vende por una cantidad que demasiadas veces supera su auténtico valor con creces, y del que cobra esa monta, movido más por el deseo de hacer caja que de que su perro produzca una progenie de calidad… interés puramente económico. Vil interés, diría yo, que en nada contribuye a lo que en verdad debe ser la esencia de la crianza canina: la mejora continuada de cada raza.

Pues bien, como esta serie está dedicada a los que quieren huir de ser pseudo-criadores sin más, hay que incidir una y mil veces en la importancia de saber seleccionar sementales adecuados. Sementales que sirvan a ése propósito de mejora continuada de la raza. Sementales que sean perfectamente adecuados, compatibles, con las hembras a las que han de cubrir. Sementales probados. Sementales óptimos. Y aún cuando nadie, ni siquiera el más avezado de los Criadores con mayúsculas, tiene una varita mágica con la que predecir el futuro y poder saber de antemano si los cachorros nacidos de ése cruce tan meditado, tan seleccionado y tan deseado, llegarán a cumplir con todas las expectativas, las posibilidades de que así sea, son mucho mayores si las cosas se han hecho a conciencia.

Por lo tanto, centrémonos en localizar al perro que en conciencia sea el más adecuado para cada hembra; dejémonos aconsejar, para ello, de una parte por el criador de esa hembra (que si es serio y responsable, querrá intervenir para ayudar y orientar al propietario en todo momento, por cuanto en cierto modo se continuará sintiendo responsable de esa perra desde el momento mismo en que la entrega a ese nuevo dueño y hasta el final de sus días) y, de otra, por el propietario del macho, que –otra vez—si es persona responsable y seria, querrá antes de nada, comprobar que la perra que se le ofrece es la más adecuada y apropiada para producir, con su perro, cachorros de auténtica calidad, que no puedan jamás hacer desmerecer la calidad de ese semental como tal, contribuyendo (sí, lo digo otra vez) a la mejora continuada de la raza.

Una ventaja que se nos ofrece hoy en día en casi todo el Mundo es la posibilidad de elegir semental no sólo entre los que están más geográficamente más cerca, sino entre esos otros que estando mucho más lejos, quedan al alcance de la mano, por decirlo así, con tan sólo utilizar su semen refrigerado o congelado. Y esta es una opción que no hemos de desechar.

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(Texto original, escrito por Christina de Lima-Netto y/o Federico Baudin específicamente para esta página Web y protegido con Copyright. No puede ser reproducido ni total ni parcialmente por ningún medio, sin el expreso consentimiento de Castro-Castalia por escrito)

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