Castro-Castalia Bullmastiffs

Dificil eleccion de un Ejemplar para la cria, El arte de criar perros de raza, Castro-Castalia Bullmastiffs
Cachorros Bullmastiff
Contactar correo
Cargando Busqueda de la Web

El arte de Criar perros de Raza

Dificil eleccion de un Ejemplar para la cria, El arte de criar perros de raza, Castro-Castalia Bullmastiffs

Si hasta ahora me he ocupado de dejarle claro al lector que para criar ejemplares de óptima calidad, no basta con aparear cualquier macho con cualquier hembra… y si, además, he hecho especial hincapié en la diferencia que existe entre el Criador, con mayúsculas, que selecciona y trabaja en pro de la raza de sus amores, y el pseudo-criador que lo único que hace es inundar el mercado de ejemplares de escasa o nula garantía… y posteriormente he hablado de la importancia de que aquella persona que se quiera dedicar, en serio, a la crianza canina, considerándola como lo que es, un Arte, encuentre a su mentor, a la persona que le asesore, le oriente, le ayude y le encamine por la senda correcta… ha llegado el momento de lanzar una nueva consideración, igual de importante. La de saber elegir. La de saber escoger a las hembras fundacionales y a los machos sementales, a partir de los cuales sentar las bases de un programa de cría acertado.

De esto precisamente vamos a hablar en este capítulo. De qué criterios seguir para seleccionar a los progenitores de esa primera camada que ya llevará el “apellido”, el afijo, que hayamos elegido.

La primera consideración a tener en cuenta es que el perro, cualquier perro, para que pueda desenvolverse correctamente en la vida, tiene que ser un animal física y mentalmente sano. Ya tenemos aquí la primera premisa. Que la hembra o hembras que elijamos como sujetos fundacionales de nuestro programa de cría sean animales sanos y equilibrados, y que también sus hermanos, padres, abuelos, bisabuelos y otros parientes directos (tíos y primos) sean igualmente animales sanos y equilibrados.

Porque no hemos de olvidar, ni ahora ni a lo largo de los años que vayamos a dedicarnos a criar perros, que esos cachorros que veremos nacer, que cuidaremos durante varias semanas y que luego entregaremos a terceras personas para que los disfruten, son el resultado no sólo de la influencia genética que puedan transmitirles sus dos progenitores, sino de la que a través de padre y madre, recibirán también de sus antepasados directos e indirectos de segunda, tercera, cuarta y quinta generación. Lo que significa que cada vez que decidamos que tales o cuales ejemplares pueden llegar a ser padres o madres de nuestros cachorros, tendremos que considerar su idoneidad, no sólo por lo que son en sí mismos, sino por lo que son o han sido sus propios progenitores y los progenitores de estos.

Esa es realmente la clave del éxito. Saber valorar a cada perro por lo que es él y por lo que son sus ancestros.

Nos va a resultar fundamental, por ejemplo, ser capaces de valorar, en el caso de las hembras que queramos considerar como posibles madres, la capacidad de sus propias madres, hermanas, abuelas y tías, para concebir y parir camadas; es importante estar seguros de que las antepasadas de esos
futuros cachorros son hembras que no han padecido celos anárquicos, ni han tenido especiales dificultades a la hora de parir de forma natural (sin necesidad de intervención quirúrgica para practicar una cesárea) camadas de varios cachorros y luego los han aceptado, amamantado y cuidado durante las siguientes semanas sin problemas.

No menos importante es asegurarnos por todas las vías posibles (hablando con sus criadores, con propietarios de otros perros de esos afijos, con veterinarios y con expertos conocedores de la raza) de que padre y madre (y sus antepasados directos e indirectos hasta quinta generación, nunca los olvidemos) son animales que proceden de líneas de sangre libres de taras genéticas. Sería imposible aquí enumerar todas las taras genéticas, pero baste decir que la persona que se haya documentado suficientemente sobre la raza de sus amores, aquella a la que quiere dedicarse seriamente como Criador, sabrá qué enfermedades hereditarias acechan a esa raza en concreto.

Las hay de muy distinto calado, pero por citar las más conocidas, tenemos el PRA, la anemia hemolítica, el paladar hendido, incluso el enanismo o acondroplasia, la osteopatía craneomandibular, el criptorquidismo, la sarna demodécica, la hemofilia tipo A (deficiencia del Factor VIII), la hemofilia tipo B (deficiencia del Factor IX), el glaucoma, la hipomielinogenesis, la distrofia neuroaxonal, tetania recurrente, taras todas ellas que están producidas por genes recesivos, lo que significa que “aparecen y desaparecen” de forma aparentemente aleatoria pero que no lo es tanto, cuando sabemos que para que tales problemas se manifiesten en uno o más individuos de una camada, ambos progenitores tienen que ser portadores del gen que las produce.

A más de uno, a la vista de lo anterior, se le pueden poner los pelos de punta, y pensar ¡caray, demasiadas enfermedades raras!, pero aún cuando estas son las que hoy por hoy se sabe o se sospecha que son el resultado de un gen recesivo… no son las únicas. Además, hay otra miríada de enfermedades también hereditarias que están producidas por genes dominantes, otras muchas que son de origen poligénico (es decir que en ellas interfieren no uno sino varios genes), y otras aún por genes autosomales dominantes o recesivos… sin olvidar que quedan en el tintero muchísimas otras enfermedades también hereditarias de las que no sabemos casi nada y de las que no conocemos la forma de transmisión. Dicho lo cual, creo que a la vista está la importancia de obtener el máximo de información sobre esas líneas de sangre de las que hemos elegido nutrirnos para crear la nuestra propia.

Pero aún hay más. Si importante es elegir machos y hembras procedentes de líneas en las que no haya problemas de este tipo, también es fundamental asegurarse de que los progenitores de nuestros futuros cachorros no tengan problemas de conducta…

Algunos dirán que los comportamientos de conducta tienen su raíz en la falta de imprinting y socialización de los cachorros a edad temprana y esto es cierto, pero sólo en parte. Y digo que sólo en parte, porque amén de que muchos de los problemas de comportamiento del adulto sean el resultado de una serie de carencias durante su desarrollo infantil y juvenil, los hay también que tienen un origen genético. Tal es el caso de la timidez patológica. Y si algunos de los problemas derivados de las carencias infantiles, púberes y juveniles pueden ser corregidos con la ayuda de un especialista en comportamiento animal, no podemos decir lo mismo de la timidez patológica. Por lo tanto, cuando entremos a valorar sobre la idoneidad de machos y hembras para que hagan parte de un programa de cría, también tenemos que ser capaces de distinguir entre lo que es un problema originado por la falta de contacto con el ser humano u otros congéneres durante la etapa vital de su desarrollo en la que se sientas las bases para la futura convivencia de ése animal con el mundo que le rodea… y lo que es muchísimo más grave: una patología en el más amplio sentido de la palabra, una enfermedad. Una enfermedad que se adquiere por transmisión genética y que se transmite, también, por transmisión genética.

Es probable que a estas alturas, el lector empiece a preguntarse si entre las consideraciones que he hecho no me está faltando alguna, igualmente importante. La de la tipicidad. Cierto. Tiene razón. Todavía no he hablado de ello. Y no lo he hecho por una razón bien simple. Cualquier persona que quiera destacar como Criador de elite, Criador con mayúsculas, sabrá que los ejemplares que elija como fundacionales tendrán que ser perfectamente típicos y correctos, acorde con el estándar de la raza. NO puede ser de otra manera.

Pero, y ese es el quid de la cuestión, tan importante como la tipicidad es todo aquello sobre lo que he venido incidiendo previamente. E incluso más. Porque un perro puede ser verdaderamente típico de su raza, pero si no está sano física o mentalmente, de poco le sirve serlo. Por eso he querido llamar la atención sobre la importancia de la salud y del carácter de esos perros que habrán de dar paso a sucesivas generaciones.

Igual que no se puede empezar una casa por el tejado, sería un contrasentido y un absurdo querer comenzar a criar cachorros a partir de ejemplares que no reúnan TODAS las condiciones y sean verdaderamente aptos para convertirse en sus padres y sus madres.

El Arte de Criar Perros de Raza La Crianza es un Arte
Necesidad de un Mentor
La Dificil Eleccion
La Eleccion del Semental
Las Garantias de Paternidad
Algunas Nociones de Genetica
Fenotipo y Genotipo
La Seleccion a manos del Hombre
Endogamia y Exogamia
Stock de Calidad, Clave del Exito
Diferencias entre Lineas de Sangre y Afijos
El Genoma Caninos
De Mutaciones y Hereditabilidad
La Ignorancia es siempre Imperdonable
El Control Desordenes Geneticos
Incidencia Desordenes Geneticos
Transmision Desordenes Geneticos
La Solidez Programa de Cria
Montas y Partos Naturales, Exigencias del Guion
Herpes Virus, El Enemigo Silente
Ventajas y desventajas de la endogamia
Grupo de Cria

(Texto original, escrito por Christina de Lima-Netto y/o Federico Baudin específicamente para esta página Web y protegido con Copyright. No puede ser reproducido ni total ni parcialmente por ningún medio, sin el expreso consentimiento de Castro-Castalia por escrito)

Mapa de la Web, Castro-Castalia Bullmastiffs