Castro-Castalia Bullmastiffs

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El Mastiff, Castro-Castalia Bullmastiffs

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Piruleta de Castro-Castalia

"Verdaderamente, el hombre es el rey de los animales, puès su brutalidad supera la de estos. (Leonardo Da Vinci)"

No es esta una raza especialmente complicada en el sentido estricto de los cuidados. Si exceptuamos lo que ya se ha dicho del ejercicio prematuro y lo que luego hablaremos referido a la nutrición y el riesgo de torsión de estómago, lo cierto es que el Mastiff es un perro resistente y duro, muy rustico y que no exige demasiado del dueño.

Su pelo corto hace muy fácil su higiene diaria por cuanto bastará con cepillar a contrapelo primero y luego a pelo, con una manopla de púas de goma, dos o tres veces en semana para mantenerlo perfectamente aseado. El baño está totalmente desaconsejado, dado que altera sustancialmente su pH y acaba causando problemas de dermatitis húmedas que, de otra manera se evitarían; hay que insistir en ello, máxime porque estas posibles alteraciones del pH son también desencadenantes del llamado “olor a perro” que resulta tan desagradable y que no es en absoluto característico de la raza, si no es por un manejo equivocado de su pelo y piel. Por tanto dejemos el baño para ocasiones de absoluta necesidad. El cepillado regular suplirá con creces a este y además tonificará la piel, consiguiendo un brillo y un aspecto espectaculares.

Otro dato a tener en cuenta es que en condiciones normales, el Mastiff solo realizará una muda al año; siempre que se aprecie que el perro despelucha fuera de la época normal, hay que sospechar de que puede deberse a circunstancias distintas de las propiamente medioambientales, relacionadas bien con problemas de salud (hipotiroidismo, por ejemplo) o nutricionales (alimentación de escasa calidad) o de estrés.

Es este un perro que está perfectamente preparado para la vida en exterior y sin embargo, los muchos años de relación con sus respectivas familias humanas han hecho de el un animal muy hogareño, que agradece el confort de un colchón blando sobre el que tumbar su corpazo y dormir cómodamente. No le privemos pues de esa posibilidad, máxime porque ofreciéndole un rincón mullido donde descansar, evitaremos la aparición de los antiestéticos callos en los puntos de apoyo y contribuiremos a evitar los lógicos problemas de artritis a edad senil. La humedad no es tampoco un buen aliado, así es que procuremos situar incluso en el jardín de la casa, una colchoneta o una cama rígida, sobreelevada unos 10 cm del suelo, para evitar el contacto directo con el suelo húmedo.

Es importante mantener sus uñas muy cortas, para evitar problemas de locomoción; para ello, si el animal no las desgasta naturalmente, será necesario recortárselas con una tijera de guillotina o alicate, un par de veces al mes. Es siempre preferible hacerlo con frecuencia –y así recortar apenas unos pocos milímetros de cada vez—que dejar el trabajo por hacer y luego tener que lamentarlo, bien porque resulte mucho más difícil la manicura (a pocos perros les gusta...) o porque acabe deformando el pie y la forma de pisar.

También resulta esencial comprobar semanalmente que las orejas estén libres de detritos y cera en la parte del oído externo que somos capaces de observar a simple vista y retirar, si fuera el caso, la porquería con una gasa impregnada en aceite de oliva o con una toallita específica para este menester, de venta en las tiendas especializadas. Sin embargo NUNCA hay que hurgar en el oído medio o interno con palillos de punta de algodón, pues el daño puede ser importante! Una limpieza más en profundidad deberá ser acometida exclusivamente por el Veterinario, si lo juzga oportuno, durante cualquiera de los chequeos habituales.

Otro dato a tener en cuenta es que es necesario evacuar las glándulas anales con cierta frecuencia; este no es un procedimiento sencillo para el neófito, por lo que es recomendable que lo realice el Veterinario, también de forma regular, aprovechando los chequeos habituales.

También diré que es bastante habitual que los Mastiff durante las etapas de gran crecimiento o en cualquier otro momento en el que haya importantes desajustes hormonales (previa la aparición del primer celo en las hembras, durante la gestación y el periodo de lactancia y destete, o, en el caso de los machos, cuando una hembra de las proximidades está en celo, por ejemplo) presenten un acné muy típico sobre los belfos y la barbilla. Normalmente bastará con limpiar las pústulas con agua oxigenada y si acaso aplicar unos toquecitos de Betadine con una gasa, durante varios días, para evitar la proliferación de los granos y que estos se infecten. La terapia a base de cortisona, tan en boga, desgraciadamente, está totalmente desaconsejada. Este tipo de acné suele remitir por sí solo, al cabo de unos días, cuando las hormonas “locas” vuelven a su ser y por lo tanto, no merece la pena someter el organismo del animal a los efectos secundarios que presentan los corticoides, pues esta es una de esas situaciones en las que resultaría peor el remedio que la enfermedad.

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(Texto original, escrito por Christina de Lima-Netto y/o Federico Baudin específicamente para esta página Web y protegido con Copyright. No puede ser reproducido ni total ni parcialmente por ningún medio, sin el expreso consentimiento de Castro-Castalia por escrito)

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