Castro-Castalia Bullmastiffs

EL Viaje en Avion, Castro-Castalia Bullmastiffs
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EL Viaje en Avion, Castro-Castalia Bullmastiffs

"Un cachorro fue especialmente creado para los niños, el es el Dios de las travesuras"

Un perro al que se haya acostumbrado adecuadamente viajará en aviones sin sobresaltos, siempre y cuando se respeten una serie de normas de sencillo cumplimiento.

Hoy en día los aeropuertos suelen estar, además, mejor equipados para proveer de una adecuada atención a los animales viajeros, con lo cual los riesgos que se asumían  hace algunos años se han reducido significativamente.
Vamos a ver cómo hacer el viaje aéreo de nuestro perro más grato y seguro para poder así trasladarnos con él, con mayor rapidez a dónde nos plazca.

Siempre que se planee llevar un perro de viaje utilizando como medio de transporte el avión, lo primero que hay que hacer es realizar un completo y amplio chequeo veterinario para descartar cualquier problema que pudiera causar complicaciones durante el desplazamiento o en los días inmediatamente posteriores. Es especialmente importante tener esto en cuenta cuando se trate de animales convalecientes de cualquier enfermedad reciente, ancianos o aquellos otros que por su carácter sean especialmente nerviosos y sensibles a los cambios.

Personalmente estoy en contra de cualquier forma de sedación durante cualquier viaje, incluso si este va a ser largo y complicado y siempre que preparo el viaje de uno de mis Bullmastiffs a cualquier punto del mundo, prefiero optar por acostumbrarle previamente y durante un dilatado plazo de tiempo a permanecer durante varias horas en un transportín , utilizando además algunos trucos:

Para acostumbrar al perro a viajar en avión conviene seguir una serie de recomendaciones básicas:

  • Empezar a darle de comer en el transportín varios días antes para que se acostumbre al habitáculo
  • Poco a poco ir acostumbrándole a permanecer encerrado dentro del mismo durante breves espacios de tiempo que se irán prolongando paulatinamente, para lo cual se le ofrecerá al animal su juguete o mordedor favorito, unas golosinas de su agrado o incluso un gran hueso de caña de vaca que roer, para mantenerle entretenido durante esas horas de confinamiento
  • Finalmente se le dejará que duerma varias noches en el transportín con la puerta cerrada
  • Una vez se haya acostumbrado a éste, es bueno permitirle que lo utilice un poco a su antojo, cosa que probablemente acabe haciendo de forma espontánea
  • Es importante además que el animal se acostumbre, cuando haga uso del transportín y esté encerrado en el mismo, a beber de un contenedor-dispensador acoplado a la puerta de éste
  • Transcurridos unos días, cuando el perro acepte de buen grado la reclusión en el transportín, es importante realizar traslados en coche de una duración aproximada a una hora, procurando elegir carreteras no pavimentadas e incluso en mal estado, para que el animal se acostumbre al balanceo excesivo
  • También sería ideal propinar algunos golpes secos y fuertes en los laterales de la jaula, para que el perro se habitúe; asimismo sería bueno producir fuertes ruidos (por ejemplo con la ayuda de dos tapas de ollas o similar que se choquen entre sí) desde el exterior

De esta forma el animal se habitúe a los ruidos y a los movimientos bruscos. Todo ello ha venido dando como resultado, a lo largo de los muchos años que llevo criando esta raza, que ninguno de mis ejemplares haya tenido a posteriori ningún tipo de trauma o de problema de salud asociado con los viajes en avión, por largo que hayan sido estos y, créame el lector, algunos han sido tan largos como de más de 20 horas.

Y precisamente ahora que hablamos de viajes largos, es importante tener en cuenta que cuando los trayectos en avión superen las 5-6 horas de duración, sería ideal que el perro contara con algunos “extras” que hicieran el viaje más grato.

  • Mezclar en el contenedor-dispensador de agua a partes iguales 50% de agua mineral sin gas y 50% de alguna bebida isotónica sin sabor tipo Isostar o Red Bull, para compensar la posible pérdida de electrolitos como consecuencia del estrés del viaje
  • Incluir en la jaula un par de manzanas ni muy dulces ni muy amargas (Royal Gala es excelente por su gran palatabilidad), bien lavadas, enteras y con su piel, que el animal pueda entretenerse mordisqueando (por su alto contenido en fibra y líquido, servirá para saciar el hambre y la sed)
  • Incluir asimismo un hueso de caña o rodilla de vaca de gran tamaño (sin cocer), que pueda mordisquear para aliviar las molestias de oído especialmente durante el ascenso y descenso y/o durante periodos de turbulencia

Conviene preparar siempre los viajes con suficiente antelación en el tiempo no sólo para acostumbrar al animal al uso de un transportín sino también para prever y tramitar toda la documentación que nos será requerida por las autoridades del país de destino, si este fuera distinto a España e incluso nuestras Islas Canarias que exigen la presentación de un Certificado Oficial Veterinario de Buena Salud y la Cartilla Veterinaria con la Vacunación Anual de Rabia en regla.

Por lo que respecta a la normativa internacional, esta varía mucho dependiendo del país y por lo tanto sería muy recomendable que se contacte con el Consulado en cuestión para recabar todos los datos necesarios y poner así a punto toda la documentación; como mínimo se va a exigir que el animal viajero esté identificado con un microchip (aunque hasta el 2011 muchos países continuarán aceptando como modo de identificación válido un tatuaje nítido), tenga su Cartilla Veterinaria en regla, si es mayor de 3 meses haya sido vacunado en tiempo y fecha contra la Rabia (y en algunos casos otras enfermedades infecto-contagiosas de riesgo) y convenientemente desparasitado, todo lo cual habrá de quedar reflejado en un Certificado Oficial que deberá ser firmado por el Veterinario que habitualmente se ocupa del animal y, en muchos casos, además, visado por el Colegio Oficial de Veterinarios y por el Consulado en cuestión.

Cuando el destino sea un país de la Unión Europea los trámites se simplifican relativamente pues suele bastar con que el perro disponga de un Pasaporte Canino, que le es facilitado al propietario por el Veterinario que atiende al animal, si bien dentro de la propia U.E. hay algunos países, Irlanda, Malta, Reino Unido y Suecia, en los que se exigirá obligatoriamente que el perro haya sido analizado para comprobar sus niveles de anticuerpos de Rabia, una prueba que debe realizarse con varios meses de antelación pues el trámite, aunque sencillo, suele resultar extremadamente lento

Es también sumamente importante realizar la reserva de espacio en bodega o cabina con gran antelación pues no todas las aeronaves pueden transportar animales vivos como carga y en algunos casos, incluso, hay compañías aéreas que durante ciertas épocas del año (debido a temperaturas extremas en verano o invierno) no aceptan transportar perros ni otras mascotas. Por lo tanto conviene hablar con el Departamento de Carga la compañía aérea que se haya elegido para el viaje al menos un mes antes de iniciar éste para confirmar cuáles son los requisitos y las condiciones para el transporte, tiempos mínimos de embarque, documentación requerida, etc. Ocasionalmente puede ser conveniente o necesario realizar todos los trámites para el viaje del animal a través de un Agente de Carga y no directamente, dada la complejidad burocrática.

No menos importante, es el hecho de que tanto si los perros viajan con el pasajero en la cabina del avión, en cabina pero en un compartimento específicamente adaptado al fondo de la aeronave, como si lo hacen en la bodega de carga, hay que utilizar trasportines que cumplan con todos los requisitos impuestos por la I.A.T.A. --, Internacional Air Transport Association, el organismo que, entre mucha otras, dicta las normativas que se han de seguir para el traslado de animales y persona en aeronaves--, pues a la llegada al aeropuerto el personal del tierra de la compañía aérea que se haya elegido está obligado a comprobar fehacientemente que, efectivamente, el trasportín cumpla con la normativa no sólo por lo que se refiere a su diseño y materiales de fabricación, sino porque las dimensiones del mismo sean adecuadas al tamaño, volumen y raza del animal que en él viaja.

Cuando el perro viaje en bodega de carga además de contar con un trasportín homologado, será necesario que éste vaya provisto con contenedor-dispensador de agua fácilmente accesible desde el exterior y, dependiendo de la duración del trayecto, contenedor-dispensador de alimento seco, e incluso si la duración del viaje es mayor de seis-ocho horas, se entregue una cantidad adicional de alimento al personal de tierra que lo hará llegar al personal de vuelo y/o de escalas, si las hubiere, para utilizarlo cuando sea menester.

Hay que decir que hoy en día son muchos los perros que viajan en avión y que las condiciones de los viajes han mejorado significativamente como también la sensibilidad de las compañías transportistas y de su personal, más concienciado de las necesidades de los animales, pero aún así es importante que el propietario se asegure de elegir siempre una compañía de primer orden y de gran reputación, para confiarles el transporte de su mascota y, además, suscriba un seguro de viaje que cubra cualquier posible percance durante el handling en los aeropuertos de origen y destino y durante el vuelo.

¡Buen viaje!

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(Texto original, escrito por Christina de Lima-Netto y Federico Baudin específicamente para esta página Web y protegido con Copyright. No puede ser reproducido ni total ni parcialmente por ningún medio, sin el expreso consentimiento de Castro-Castalia por escrito).

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