Castro-Castalia Bullmastiffs

Anecdotas de Castro-Castalia Bullmastiffs, Six ¿solo seis?, Castro-Castalia Bullmastiffs
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Anecdotas de Castro-Castalia Bullmastiffs, Six ¿solo seis?, Castro-Castalia Bullmastiffs

No situamos a finales de Abril de 2005; hoy toca hacer la ecografía de confirmación de gestación de “Yoda” que ha sido cubierta a primeros de mes… ni mis Veterinarios ni yo misma estamos muy seguros de que vaya a haber prole porque “Tonton” no parecía especialmente atraído por la linda perra, cuando esta estaba en sus días fértiles y no pareció esforzarse demasiado en desplegar todas sus dotes de galán conquistador.

Lo cierto es que la ecografía no es excesivamente concluyente; todo apunta a que puede haber gestación, sí, pero con un número escaso de fetos, quizás “sólo seis” y con reservas, según comenta “Jota” a la vista de las imágenes en blanco y negro. Acostumbrados a camadas de diez o de doce, ciertamente seis es una nimiedad.

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Patty y Jota, Clinica Veterinaria Anubis

Semanas después, para nuestra sorpresa, cuando realizamos la radiografía de control a día 55 de gestación, nos encontramos no ya con seis sino con lo que parecen nueve (¿o pueden ser diez?) esqueletitos perfectos, muy bien colocaditos todos ellos en el vientre de la feliz futura mamá. Después de todo la cosa parece que pinta mejor de lo que todos hubiéramos creído y ello a pesar de que una prueba de semen practicada a “Tonton” en los días en los que estuvo cubriendo, sin demasiado brío, a “Yoda” había arrojado un resultado más bien pobre con una presencia francamente escasa de espermatozoides… ¡pero bueno, después de todo, nueve (o diez) no es tan mal resultado!

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Radriografia Yoda de Castro-Castalia

El once de Junio, a las cuatro de la tarde, “Yoda” toca a arrebato y se pone de parto, así sin más y sin avisar apenas, con un calor de justicia y cuando yo acabo de decidir que en vez de echarme un rato a tomar el sol en la piscina, mejor hago un poco de siesta en mi dormitorio.

Hasta el momento mismo en que se le cae, literalmente, el primer cachorro, no ha hecho el más mínimo ademán de estar de parto… ¡vamos, que ni una contracción ni nada de nada! Ella tan pancha, pululando alrededor mío, mientras me doy una ducha y me preparo para acostarme plácidamente y descansar bajo el chorro del aire acondicionado. Pero de repente, visto y no visto, ¡zas!, se mete en la paridera con el bebé medio colgando de la vulva.

A partir de ahí es un continuo dale que te pego, porque los va pariendo con tal rapidez que yo apenas tengo tiempo ni de secarlos, ni de chequearlos, ni de pesarlos, ni casi de ver si son machos o hembras… ¡menudo agobio!

“-Eh, eh, para un poco, nena… ¡no tan deprisa!”, le digo una y otra vez, pero no hay tu tía. “Yoda” ha puesto el turbo y en menos de cuatro horas ha parido… los nueve cachorros, de los cuales siete están vivos. Luego, tan tranquilamente, se echa una larga siesta, como dando por terminada la faena; yo también me tomo un respiro que buena falta me hace.

Cuando se despierta, con toda su prole arremolinada mamando a tutti plén, la palpo y creo notar que ahí dentro queda “algo”. Así que como siempre tengo por costumbre llevar a la madre y a los cachorros, finalizado el parto, a la Clínica para chequear que todo esté bien, comprobar que el útero no ha sufrido daños mediante una radiografía y palpar, auscultar y revisar de cabo a rabo a cada uno de los neonatos, preparo la caja en la que transporto a los bebés con su mantita eléctrica, la subo al coche y allá que nos vamos camino de Pozuelo a eso de las nueve de la noche.

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Mientras Patty mira uno por uno a los siete recién nacidos y se deleita soltando exclamaciones y ayes y uyes, por lo guapísimos que son, “Jota” se ha llevado a “Yoda” a la sala de rayos. Apenas un par de minutos más tarde, cuando revela la placa, su mujer y yo escuchamos sonoras carcajadas mientras viene por el pasillo radiografía en mano.

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Camada S de Castro-Castalia

Y yo, que intuyo que dentro de aquella barriguita está el décimo, le pregunto cuando entra por la puerta si, efectivamente, “hay uno más”.

La respuesta no se hace esperar… entre risas y más risas, “Jota” sentencia:

“-¿Uno…?, ¿uuuuuno…? No…” dice con mucha guasa. “-Hay tres más”.

“-¿Tres?”, decimos al unísono Patty y yo, mientras nos miramos con esa complicidad que es propia de las mujeres, partidas de risa.

Unos minutos más tarde, la oxitocina administrada por vía intramuscular empieza a hacer su efecto y con unas pocas contracciones, “Yoda” pare muy seguidos los tres cachorros. Dos están vivas, el tercero es un fetito momificado que se quedó a medio camino de desarrollo.

Así que, como no puede ser menos, a una la llamamos “Solo Seis”, por aquello de que esa iba a ser una camada más bien cortita, y a la otra… “Superávit”, porque con esa sí que ya no contábamos ni en las previsiones más optimistas.

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Solo Seis de Castro-Castalia (sentada) Superavit de Castro-Castalia (tumbada delante)

Una hora más tarde y después de que los nueve mamaran hasta hartarse, volví a casa con mi cajita llena de cachorros y con una mamá que iba a tener mucho trabajo.

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Camada S de Castro-Castalia

(Texto original, escrito por Christina de Lima-Netto y Federico Baudin específicamente para esta página Web y protegido con Copyright. No puede ser reproducido ni total ni parcialmente por ningún medio, sin el expreso consentimiento de Castro-Castalia por escrito).

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