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Premio y castigo en un bullmastiff, Manual del Cachorro, Castro-Castalia Bullmastiffs
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Manual del Cachorro Bullmastiff, Castro-Castalia Bullmastiffs

Premio y castigo en un bullmastiff, Manual del Cachorro, Castro-Castalia Bullmastiffs

Yuppie de Castro-Castalia

Los Bullmastiff son especialmente sensibles, muy cariñosos y muy inteligentes. Son limpios por naturaleza y poco destructivos. Pero incluso así, necesitan aprender de ti todo aquello que tu quieres que hagan y todo aquello que no te gusta que hagan.

Además tienen una cualidad muy especial que juega a favor de su aprendizaje, siempre que sepas aprovecharla en tu propio beneficio: les encanta agradar. Buscan desesperadamente complacer a "su" familia.

Por eso resulta tan fácil enseñarles y educarles en base a los estímulos positivos y negativos; en base al premio y al castigo.

Premio que manifestarás en forma de una frase corta, pronunciada en tono afable y alegre, que ya conoces: el consabido "MUY BIEN", siempre que sea posible seguido de unas cuantas caricias, asociado a su nombre.

Castigo que le demostrarás con un contundente "NO" en tono duro y potente, acompañado de un par de palmadas enérgicas en el aire y al que seguirá un aparente enfado, que demostrarás ignorándole, como si estuvieras realmente dolido y molesto por su actitud. Por supuesto, sin usar su nombre en éste caso para nada. En los minutos que siguen, independientemente de las monerías que quiera hacer para llamar tu atención, limítate a ignorarle. Como si no existiera. Esto le dolerá más que ninguna otra cosa. Nada de restregarle el hocico sobre sus propias necesidades, nada de gritar, de agitar un periódico y hacer ruido con él, nada de gesticular enfurecido. Nada de todo eso. Créeme si te digo que ninguna de esas manifestaciones servirá de mucho, si no es para que te pierda el respeto y vea en ti a un ser histérico y absurdo, incapaz de controlar sus emociones (y bastante guarro, además).

Ten en cuenta también, porque es sumamente importante para que la armonía de la convivencia sea la máxima posible, que el premio y el castigo deben producirse inmediatamente después de que haya realizado la acción, tanto si es para bien como para mal. Solo así producirán el efecto deseado, pues el animal podrá relacionar el hecho con tu reacción.

Todo lo repetitivo que seas en cuanto al empleo de frases cortas e inteligibles, es bueno, pues ayudarás a que aprenda a reconocer lo que significan y lo que esperas de él.. Y no olvides asociar su nombre a cosas siempre buenas, estimulantes, divertidas, a premios y a tu propia alegría por aquello que hace bien y te complace. Recuerda siempre que cuando tengas que echarle una buena bronca, NUNCA asocies su nombre con tu enfado! Es muy importante. Ni ahora ni en el futuro.

Un truco que suele funcionar muy bien cuando el cachorro insista en hacer caso omiso de tu bronca, consiste en agarrar la piel de su cuello con determinación y fuerza y agitarlo de lado a lado, incluso, si todavía es posible, levantándole las patas delanteras del suelo mientras lo hace. Esta forma de mostrarle tu disgusto es la misma que emplea la madre cuando tiene que poner límites a los abusos de su prole. Y funciona muy bien, porque el animal queda aturdido por la bronca, apenado y consciente de que ha obrado mal.

Lo que pasa es que este tipo de “castigo” debe medirse muy bien y emplearse sólo cuando el NO puro y duro con las palmadas en el aire no haya sido suficiente. Y no debe ser algo que hagan los más pequeños de la casa, pues esa “humillación” el cachorro la va a aceptar de alguien que esté ubicado por encima de él, en la pirámide social (es decir, un adulto, sea hombre o mujer), pero no le hará tanta gracia que provenga de un “igual” (jovencito o jovencita, niño o niña).

Deja pues estos “castigos mayores” para situaciones en las que tú estés ejerciendo el control y explícale a los más pequeños de la casa que las grandes correcciones las habrán de llevar a cabo sus mayores, nunca ellos. Ellos están para jugar, para pasárselo bien, para ser “compañeros” de juegos, pero no tanto para ejercer un control y una autoridad que, por no ser ejecutada adecuadamente, puede ser más nociva que positiva.

Manual del Cachorro Bullmastiff

(Texto original, escrito por Christina de Lima-Netto y Federico Baudin específicamente para esta página Web y protegido con Copyright. No puede ser reproducido ni total ni parcialmente por ningún medio, sin el expreso consentimiento de Castro-Castalia por escrito).

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