Castro-Castalia Bullmastiffs

La odisea de Bubu y Chiripa, Anecdotas
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La odisea de Bubu y Chiripa, Anecdotas

“Chiripa” (Por Pura Chiripa de Castro-Castalia) y “Bu-Bú” (Obús de Castro-Castalia) nacieron el 1 y el 2 de Noviembre de 2005 y son propiedad de mi querida amiga Carolina Hernáez, de Córdoba (Argentina) propietaria de seis Bullmastiffs por mí criados.

La odisea de Bubu y Chiripa, Anecdotas

Por Pura Chiripa y Obus de Castro-Castalia

Carolina, como es habitual, vino a recogerlos y pasó con nosotros varios días de vacaciones; cuando llegó la noche del vuelo, “Bu-bú” y “Chiripa” viajaron juntos, en la misma vari-kennel, desde Madrid hasta Buenos Aires enlazando desde allí hasta Córdoba, mientras que Carolina lo hacía en la cabina de pasajeros. En principio todo apuntaba a un viaje tranquilo, de once horas primero, luego dos y media de enlace y otras dos más hasta llegar al destino final, a lo que había que sumar las dos horas y media de antelación sobre la hora prevista del despegue, con la que tuvimos que presentarnos –como es preceptivo—en el aeropuerto de Madrid-Barajas para efectuar todos los trámites de embarque.

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Carolina, Por Pura Chiripa y Obus de Castro-Castalia

Cuarenta y cinco minutos antes de hora anunciada para la salida del vuelo, entregamos a los cachorros al personal de tierra del aeropuerto y despedimos a Carolina en la puerta de embarque. Y regresamos a casa, yo como siempre con el corazón en un puño y un nudo en el estómago porque no puedo evitar, a pesar de los años transcurridos y de la costumbre, sentir mucho pesar cuando despido a mis cachorros y también cierta angustia hasta en tanto no tengo noticias de que todos han llegado bien y sanos y salvos a sus nuevos hogares.

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Carolina, Por Pura Chiripa y Obus de Castro-Castalia

Pasaron las dieciséis o diecisiete horas que yo había calculado tardaría en tener noticias del otro lado del Atlántico y nada… veinte… y nada… veinticuatro y nada… ni llamada telefónica, ni correo electrónico y Carolina, “Bu-Bú” y “Chiripa” missing y yo, ¡histérica!

Finalmente me llegó un mail de Carolina contándome… horrorizada… que el viaje desde el despegue en Barajas hasta el aterrizaje en Córdoba (Argentina) había durado casi ¡veintisiete horas! Que ella estaba agotada pero que “Bu-Bú” y “Chiripa”, felizmente, estaban tan contentos y tan relajados como siempre.

El viaje fue toda una peripecia, con fallos de motor, aterrizajes de emergencia en aeropuertos alternativos, retrasos de todo tipo, etc. Sin embargo, los dos cachorros habían llegado indemnes y tranquilos y ello, sin duda, gracias a ser más mayores de lo habitual, viajar juntos en una misma vari-kennel y por tanto sentirse más seguros y acompañados el uno por el otro, disponer de un bebedero de dos litros que les proporcionó agua suficiente durante todas las horas que duró el largo trayecto y contar con dos enormes huesos y varias orejas de cerdo disecadas que roer, con lo que entretenerse y engañar –también— el hambre.

Su capacidad de aguante quedó de manifiesto tras toda esta peripecia, pero también, sirvió para demostrar que una óptima socialización y una edad adecuada, facilitan el emprender un viaje, en especial si se complica, sin que le queden secuelas.

Hoy por hoy, “Bu-Bú” y “Chiripa” son dos cachorros felices, que crecen a buen ritmo y que no presentan secuelas como consecuencia de una experiencia que, en muchos otros casos y sobretodo con cachorros de menor edad, se hubiera tornado –como mínimo-- en una auténtica pesadilla de consecuencias, demasiadas veces, incluso fatales.

(Texto original, escrito por Christina de Lima-Netto y Federico Baudin específicamente para esta página Web y protegido con Copyright. No puede ser reproducido ni total ni parcialmente por ningún medio, sin el expreso consentimiento de Castro-Castalia por escrito).

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