Castro-Castalia Bullmastiffs

La llegada a casa de un cachorro, manual del cachorro, Castro-Castalia Bullmastiffs
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Manual del Cachorro Bullmastiff, Castro-Castalia Bullmastiffs

La llegada a casa de un cachorro, manual del cachorro, Castro-Castalia Bullmastiffs

La Colorá y Por Pura Chiripa de Castro-Castalia

Tu pequeño amigo ha tenido un día muy duro; de repente se ha visto separado de sus hermanos de camada, de su mamá, del resto de sus parientes caninos con lo que ha pasado todos estos meses y de nosotros, de su casa y de su ambiente.

Todo ello y las muchas emociones del viaje, olores y ruidos nuevos, personas a las que no conoce, contribuyen a provocarle un tremendo estrés y sería comprensible que al llegar a su nueva casa, se encuentre un tanto apesadumbrado, nervioso, asustado y retraído. La forma en que lo va a manifestar es algo imprevisible, pero sería normal que jadeara mucho, tuviera mucha sed y, por contra, se encontrara algo inapetente. Tampoco sería de extrañar que con tanta emoción y excitación anduviera un poco desorientado y de un lado para otro tratando de buscar un sitio donde hacer pipí y cacota y quizás, ante tanta confusión, decidiera soltar "el regalito" húmedo y oloroso en el lugar mas inapropiado...

Por todo ello es importante que actúes con la máxima naturalidad y sin agobiarle.

Al llegar a casa y antes de dejarle en el suelo, llévale al lugar que hayas decidido que sea aquél que vaya a convertir durante las primeras semanas en su WC personal; ten en cuenta que dependiendo de dónde y cómo vivas, así podrá tratarse del tendedero, de una zona de la cocina, de una terraza o balcón o de una parte del jardín… o también podría tratarse de la habitación en dónde haya de pasar las horas en las que no pueda estar bajo tu control directo y permanente, de tal manera que no tenga ocasión de "despistarse" deambulando por una casa que no conoce, lo que no contribuiría mas que a hacerle sentirse mas angustiado e inseguro. Se trate de un lugar u otro lo importante es llevarle hasta allí en volandas, para que no tenga ocasión de depositar su primer “regalito” en ninguna otra parte… Cierra la puerta para evitar que acceda a cualquier otro lugar en el que pueda despistarse y quédate con él.

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Sol de verano de Castro-Castalia

Ten preparado un lugar dónde hayas ubicado unos cuántos periódicos --con una superficie total de 1 o 1,5 m2--, dispuestos en forma de cuadrado; ponle entonces en el suelo, acaríciale, háblale efusivamente en un tono alegre y permítele que lo olfatee todo, sin interferir demasiado, de manera que se vaya ubicando.

Al principio quizás ande un poco despistado, cotilleando todo o, por el contrario puede ocurrir que se encoja en una esquinita sin saber muy bien qué hacer. Para darle confianza, deberás acuclillarte y hablar con él siempre en tono alegre, tratando de inculcarle tranquilidad. Cuando veas que toma interés por las cosas que le rodean continúa hablándole y diciendo varias veces "MUY BIEN", repitiendo seguidamente su nombre también a menudo.. Si olisquea los periódicos, hazle saber que eso te agrada, felicitándole con un efusivo “MUY BIEN”, de manera que entienda que eso es lo que se espera de él...

Cuando veas que ha ganado confianza y que se mueve con cierta soltura por ese lugar, sal de él, cierra la puerta, déjale estar a sus anchas... y no sucumbas, si llora. Es importante que tome un primer contacto con ese lugar en concreto para que lo identifique como aquél al que habrá de ir cuando tenga que hacer sus "cositas" siempre que sea menester.

No tardará mucho en desahogar sus necesidades fisiológicas, te lo aseguro, pues como todos los demás cachorros, la excitación y el nerviosismo juegan un papel trascendental y dirigen y mediatizan sus esfínteres.

Mientras se queda solo en ese lugar, aprovecha para hacer todo aquello que tengas que hacer -- vaciar el coche, preparar su camita y su cena, desempaquetar sus juguetes, etc. Es importante que esto lo hagas sin que él esté presente, de manera que no se distraiga en lo que en ese momento es su cometido fundamental... liberarse de todo aquello que "le pesa" en la tripita y la vejiga.

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Sol de Verano de Castro-Castalia

Cuando hayan pasado unos quince o veinte minutos, ve a recogerle y si ha hecho sus "cositas" ya lo puedes sacar de allí. Si no, vuelve a dejarle dentro y de nuevo cierra la puerta tras de ti. Insisto en ello porque de lo contrario, es casi seguro que ese primer pipí o esa primera cacota acabarían produciéndose en cualquier otro lugar y como los perros son animales de costumbres... ese “otro” sitio concreto que hubiera elegido él (no tu) para convertirlo en su W.C. particular, tal vez no sea, ni mucho menos, ¡el más adecuado!

Toda vez que tu nuevo y flamante cachorrito de Bullmastiff haya superado este primer trance con éxito, ya puedes llevarle a beber agua al lugar que hayas dispuesto para ello (quizás la cocina, o algún rincón de un pasillo, etc.) y después de que lo haya hecho, permítele que se ponga a investigar el resto de la casa; recuerda que si hay algunas habitaciones que hayas elegido tenerle vedadas, es fundamental que ni siquiera en este momento le permitas que entre en las mismas. Ten las correspondientes puertas cerradas y pasa de largo…

Has de tener siempre bien presente que todo aquello que se le permita durante esa primera toma de contacto con su nuevo hogar, deberá ser aquello que continúe estándole permitido en el futuro y eso otro que no quieras que haga, no deberá hacerlo… ¡ni siquiera ahora!

Siempre que se te "despiste", llámale por su nombre y para hacer más hincapié en ello, chasquea los dedos y acuclíllate, para que acuda a ti con mas confianza. Cuando lo haga, repite el consabido "MUY BIEN". Si en algún momento intenta hacer algo "prohibido", no uses su nombre. Di un "NO" bien sonoro, tajante (y convincente) y da dos palmadas en el aire, con fuerza, con ímpetu, con rabia. Es importante que desde este mismísimo momento sientes las que serán las bases para una óptima convivencia y le hagas comprender que quien manda eres tú. No él.

Finalmente y pasada la "inspección del lugar", será el momento de ofrecerle su primera comida en la nueva casa. Llévale al lugar que hayas elegido para tal menester, llamándole por su nombre y utilizando alguna frase corta que luego será la que identifique siempre con la hora de comer; por ejemplo, "HUMMM, QUÉ RICO", " UYYY, QUÉ BUENO" ó "ÑAMI, ÑAMI" (esta última es la que me ha escuchado a mi). Vierte en su cuenco una pequeña cantidad (no es necesario, el primer día, darle la ración completa que corresponda a esa toma; la mitad es suficiente), dejándole que te observe entusiasmado, mientras le sigues hablando con tono alegre y añade un poco de agua tibia; espera un par de minutos para que el pienso se ablande un poco y, finalmente, pon el plato en su sitio e invítale a acercarse a comer, acariciándole suavemente el lomo cuando comience.

Si se anima, tras esa caricia de “apoyo”, es llegado el momento de dejarle solo y tranquilo, ante su plato de comida, cerrar la puerta y esperar. Es importante para que no se distraiga, sobretodo y muy especialmente para que se acostumbre a comer solo.

Dale quince o veinte minutos de margen y pasado este tiempo, entra en la habitación y retira el plato, sin hacer ningún tipo de aspavientos ni comentarios, tanto si se lo ha comido todo como si no.

Comprende que no sería de extrañar que estuviera algo inapetente. No te preocupes por ello y, sobretodo, no se te vaya a ocurrir mezclar lo que no haya comido, tanto si es una parte de la ración como si se trata de la totalidad, con ningún tipo de caprichito. No le estarías haciendo ningún favor, sino malcriándole. Y como los Bullmastiffs son muy, muy listos, créeme si te digo que se aprovecharía de tu propia debilidad, en esto (y en ¡tantas otras cosas!), para tratar de manipularte y dominarte... Así es que: ¿concesiones? ¡ni una!

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Tirana de Castro-Castalia

Superado este nuevo trance, sería normal que de nuevo sus esfínteres se pusieran en pié de guerra, así es que condúcele otra vez al lugar de los periódicos y otra vez déjale estar ahí un buen ratito... diez, quince minutos como mínimo.

Finalmente y cuando haya hecho sus "cositas", tal vez sea un buen momento para llevarle a su camita, darle unos cuantos juguetitos y permitirle que descanse de tantas emociones acumuladas. Esto es lo más aconsejable, créeme. El primer día no hay que agobiarle.

Sé que resulta difícil. Que quisieras estar a su lado constantemente, jugar con él, besarle y mimarle, pero créeme, es importante que las primeras horas en su nueva casa transcurran de esta otra manera. Ten en cuenta que vas a tener mucho tiempo por delante (¡toda una vida!) para dejarte querer y mostrarle tu cariño. Estas primeras horas son importantísimas, incluso diría cruciales, para marcar una serie de parámetros que luego harán vuestra convivencia mas sencilla y, sobretodo, mucho mas llevadera.

Si tienes hijos y éstos están “de los nervios”, compitiendo por ver quién toca más al cachorro y a quién hace este más caso, explícales claramente esto que acabo de decir, que tienen toda una vida por delante para quererle y dejarse querer y haz que comprendan que el cachorrito estará agotado, intimidado y nervioso y que, aunque no lo aparente, lo que más necesita ahora, después de tantas emociones, es descansar y relajarse… ¡mañana será otro día!

Otro detalle importante es que a la llegada a casa y en las próximas cuarenta y ocho horas, las únicas personas que mantengáis contacto con el cachorro seáis aquellas que conformáis la unidad familiar a la que, desde ese mismo momento, pertenece. Nadie más. Ya tendrá tiempo vuestro perrito de conocer al resto de familiares, a los vecinos, a los amigos y a todo el barrio. Ahora es importante que aprenda a conoceros y que sepa que sois vosotros y sólo vosotros su verdadera y única familia.

Llega la hora de irse a dormir. Con antelación habrás decidido dónde va a hacerlo él; si en tu cama, o en el suelo pero a tu lado o en el pasillo, en el cuarto de los niños, en la sala de estar, la cocina, en una habitación preparada a tal efecto, etc. etc. Cualquiera que haya sido la ubicación elegida, es el momento de llevarle hasta allí, apagar la luz y dejarle descansar...

Si el lugar que has decidido está a tu lado, recuerda que deberás dejar una tenue luz encendida que le sirva de guía para encontrar el lugar específico dónde colocaste los periódicos, pues es más que probable que durante la larga noche, necesite desahogarse. Si por contra has preferido que el cachorro duerma en la propia habitación dónde está su WC particular, ten en cuenta que su camita debe estar algo separada de los papeles, pues los Bullmastiff son muy limpios y muy mirados para estas cosas!

Nuevamente debo hacer hincapié en que es importante que cierres el mayor numero de puertas, no ya las que corresponden a las habitaciones que no quieres que husmee, sino todas las demás, de modo y manera que no estando tu para controlarle, no sucumba a la tentación de hacer alguna trastada mientras sabe que estás descansando. Y, claro, no dejes nada que no quieras que mordisquee, a su alcance... el mando de la tele, libros, revistas, jerseys, zapatos, utensilios varios, teléfonos inalámbricos, todo eso y mucho más habrá de estar a muy buen recaudo. Haz una buena inspección antes de irte a dormir, porque de lo contrario a la mañana siguiente te llevarás probablemente un buen disgusto y no será culpa suya, sino tuya, por habérselo puesto demasiado ¡fácil!

Algunos cachorros, sobretodo cuando duermen en la cama de sus nuevos propietarios, optan por aguantar toda la noche sin hacer ni pipí ni cacotas... pero ¡ay! cuando llega la mañana y la casa se empieza a despertar, les entran las prisas y no se pueden aguantar. Tenlo muy en cuenta y bien previsto, porque te va a tocar salir corriendo con el pequeño (preferentemente en brazos) para llevarle a dónde tiene los periódicos y que haga sus necesidades ahí y no de camino.

Utiliza la rutina del día anterior. Déjale solo y encerrado mientras hace sus necesidades, e igualmente hazlo luego, mientras come. Recuerda que el Bullmastiff es un animal de costumbres para todo; para esto también. Y que agradece sobremanera la rutina, pues así sabrá enseguida lo que se espera de él.

En las cuarenta y ocho horas posteriores a la llegada a casa y la primera toma de contacto con su nuevo hogar, la mecánica va a ser la misma. Sólo que poco a poco irás introduciendo algunas novedades; novedades que son propias de tu rutina habitual. Usar el lavavajillas o la lavadora, el aspirador; encender el equipo de música o la televisión; guisar, tender la ropa, planchar o coser; escribir en el ordenador, etc., etc.. Cosas que haces habitualmente y para las que a partir de ahora vas a contar con un nuevo espectador de excepción, lleno de curiosidad y de muy "malas" intenciones... usa el "NO" y el "MUY BIEN" a discreción y ya sabes que con el "NO" no debes asociar su nombre jamás, pero con el "MUY BIEN" cuanto más uses su nombre como coletilla, mejor que mejor.

Cierra puertas tantas veces como sea necesario y acuérdate de que después de cada siesta, de cada comida o de cada tiempo que os dediquéis a jugar, llegará el “momento de la verdad” y de hacer pipí o cacota... así es que acuérdate de guiarle al lugar en cuestión. Y en todo caso ten muy presente que los periódicos deben utilizarse durante el menor periodo de tiempo posible; tendrás que hacer sacrificios, pensando más en él que en ti, yendo a la calle (o al jardín) cada tres-cuatro horas si es necesario, para que haga sus necesidades y prescinda de los periódicos que solo debería usar --si acaso-- durante las horas nocturnas y para "emergencias".

Hago aquí la primera salvedad. Hasta ahora hemos hablado de que tenga fácil acceso a un lugar concreto de la casa que convertir en su WC particular durante la primera etapa de adaptación; pero no es menos cierto que cuanto antes empiece a salir a la calle y a acostumbrarse a hacer sus necesites fuera de casa, mejor que mejor. Por lo tanto, superado el trance de la llegada a casa, es importante que en las primeras 24 horas posteriores ya lo lleves a la calle, si no tantas veces como sea necesario (un promedio de 5 o 6 veces al día en los primeros meses) al menos dos o tres veces. Lo ideal es que el primer pipí y la primera cacota de la mañana las haga en la calle; eso es lo ideal, sí, repito, pero bastante inviable, porque difícilmente si has de bajar a la calle, vas a ir en pijama y con las legañas y es seguro que él no podrá esperar a que duches, te laves los dientes, te afeites o te pongas el rímel! Por lo tanto, mejor será que “el primero de la mañana” lo haga en el lugar que has destinado a tal efecto, y luego, tranquilamente, después de tu desayuno y de su primera comida, lo bajes a pasear y a intentar hacer sus necesidades en la calle… labor harto ardua, ya te lo advierto, y que va a requerir unas grandes, muy grandes, dosis de paciencia. De ello hablaremos más adelante.

En este periodo de adaptación inicial, tras la llegada a casa, también es importante que vayas acostumbrando a tu perrito a pasar tiempo sin ti y no solo mientras está profundamente dormido (dormirá más horas de las que tu quisieras, créeme) sino también mientras está perfectamente despierto y dispuesto a pasárselo en grande. Para ello, de vez en cuando, enciérrale en la habitación destinada a albergarle mas adelante, mientras estés fuera, o en su parque, si es que has optado por utilizar uno y márchate. Sí, no solo se trata de que esté tras la verja del parque, sino que te pierda totalmente de vista, ¡física y olfativamente! Otra vez tengo que decirte que cuando hagas esto, no puedes sucumbir a sus lloriqueos.

Y es importante que lo hagas, para que el animal aprenda que no siempre puede ser el centro de atención y que no siempre vas a estar ahí, para reírle todas las gracias… De esto dependerá en gran medida (¡no te imaginas cuánto!) que el día de mañana tu perro no sufra el que hoy es un mal muy habitual en los perros: la ansiedad de la separación.

Tiene que aprender a estar solo y a entretenerse con sus juguetes o, sencillamente, a dormirse plácidamente pues, antes o después, como es lógico, tu tendrás que retomar tu vida donde la dejaste el día que viniste a recogerle y tendrás que ir a trabajar o a la compra... y la casa se quedará vacía.

Esto también lo tienen que entender tus hijos, o tus padres, o la chica de servicio…, todo el mundo. Se trata de que todos sepáis cómo actuar en conjunto y por separado, para que el cachorro no reciba de cada cual “mensajes” diferentes, que lo único a lo que contribuirían es a causarle una enorme confusión y un grandísimo desasosiego.

Establece, pues, unas reglas de “obligado cumplimiento” para todos los miembros de la familia. Sin excepciones. Todo resultará mucho más fácil de esa manera. Créeme.

Manual del Cachorro Bullmastiff

(Texto original, escrito por Christina de Lima-Netto y Federico Baudin específicamente para esta página Web y protegido con Copyright. No puede ser reproducido ni total ni parcialmente por ningún medio, sin el expreso consentimiento de Castro-Castalia por escrito).

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