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Fuente de las fotos:Archivo histórico Castro-Castalia Por supuesto que queda claro, que sobre los perros de toros (o alanos de toros) hay muchísimas más referencias en la literatura española (empezando por Alfonso X el sabio) hasta nuestros días, pero eso queda para una segunda parte que se retrasara algunos meses ya que la recopilación del material español va muchísimo mas lenta, hay que, por desgracia, visitar bibliotecas ya que la disponibilidad en la red de esos volúmenes es prácticamente inapreciable. Nuestra intención no es fijar el origen del antiguo Bulldog Ingles (que después de lo mucho leído, podríamos hacerlo) sino olvidando esa parcela de la historia canina, centrarnos exclusivamente en el Bullmastiff y su supuesto origen y si mencionamos parte de esta historia es única y exclusivamente para fijar el origen del perro de toros español que algunos ingleses defienden de manera errónea que fue introducido en España (y en ¡¡CUBA !!) por Felipe II por supuesto que no hay NINGUNA constancia de esa supuesta orden de introducción, pero como siempre, lo ingleses, a base de repetir muchas veces una mentira y escribirla en muchos sitios, se acaba trasformando en casi verdad indiscutible. La primera referencia histórica (no española) se la debemos a Leon de Rosmithal de Blatna, que fue cuñado del rey Jorge de Bohemia (1), es decir, poco antes de iniciarse el último tercio del siglo XV, nos describe la fiesta de toros bravos que vio en la ciudad de Burgos,..//.. A los cuales acosaban y sujetaban, por los más diversas regiones de su cuerpo, perros alanos. En España y Portugal los ganados no están en las casas, sino que sus dueños les ponen una señal –el hierro- y pastan libres en las selvas y en los desiertos..//.. Durante el siglo XVI evoluciona la tauromaquia hacia los encierros de varas (predecesora de las actuales corridas de rejones), en los que participaba la realeza; incluso Carlos I (19 Noviembre 1600) de Inglaterra y su lugarteniente Lord Buckingham participaron en este evento durante su estancia en España, tan a su gusto que repitieron luego la experiencia en su país (curioso que no la conociesen ya que según los ingleses se practicaba en la isla desde tiempos inmemoriales), invitando a los embajadores de los reinos de Francia y España. Hay constancia que el propio Carlos I de España lanceó un toro en la celebración del nacimiento de su hijo Felipe II. El Papa Pio V Promulgó el (01-11-1567) la bula Desalute gregis recuerda allí la prohibición de los duelos por el Concilio de Trento, lo que provoco en España gran agitación y el enfrentamiento con Felipe II diciendo ..//.. a pesar de la cual muchos, para hacer ostentación de sus fuerzas y audacia, no cesan de pelear con toros y otras fieras, de donde provienen muerte de hombres, mutilaciones de miembros y peligros de las alma,//.. Y agrega: ..//..Por lo cual, considerando que estos espectáculos son contrarios a la piedad y a la caridad cristiana, prohíbe a todos los príncipes cristianos que permitan semejantes corridas..//.. Felipe II (1527-1598) acudió nuevamente a Roma cuando era ya papa Clemente VIII. En opinión de éste la de lidiar toros era “costumbre muy antigua, en la que los militares, tanto de caballería como de a pie, luchando así se hacen más aptos para la guerra.” Estimaba el pontífice citado que “parece estar en la sangre de los españoles esta clase de espectáculos” aboliendo entonces la bula de Pio V. Resulta completamente extraño que existiendo en España los perros descritos anteriormente con esa ferocidad y valentía se importasen perros de Inglaterra (sin ninguna tradición torera) para enfrentarse en estos lances. Hay que añadir que la primera referencia escrita sobre bulldogs en Inglaterra data de 1631 en una carta escrita por un ingles residente en San Sebastian, Prestwich Eaton, dirigiéndose a un amigo llamado George Wellingham residente en Londres en la que le solicita que le envíe un buen Mastiff unas botellas de licor y dos buenos Bulldogs, hasta ese momento, cualquier referencia inglesa a perros de este tipo es como Mastiff “Mastive” o “Bandogges”, es digno de remarcarse que antes de esa época hay cientos de escritos españoles que hablan de los perros de toros y mas curioso que el nombre de Bulldog se empiece a usar por un ingles que vive en España. Aquí acaba nuestra búsqueda de los orígenes del Bulldog y saltamos unos cuantos años en la historia para irnos a fechas más cercanas al reconocimiento del Bullmastiff. Queda pues demostrado (por no españoles) que los Spanish Bulldogs NO descienden de los perros ingleses supuestamente importados por Felipe II y que en España ya existían esos perros muchísimo antes. Samuel Orchart Beeton, en su libro Beeton's Book Of Poultry And Domestic Animals en la pagina 566 dice “Los criadores más antiguos de bulldog dicen que el origen del Bulldog Inglés no está en ninguna parte.” (6) La primera constancia del origen español encontrada es una medalla fechada en 1625 con la inscripción “Dogue de Burgos Espana", realizada por el artista Cazalla. La explicación que dan los ingleses en sus libros y escritos es que es descendiente de los supuestos Bulldogs importados por Felipe II, lo cual encaja perfectamente en su teoría del origen, claro que no hay nada que demuestre semejante afirmación, son tan solo especulaciones interesadas. Con la aparición de esta medalla, lo ingles empezaron a interesarse por los Spanish Bulldogs y en 1840, Bill George importo un Spanish Bulldog, que era una raza más utilizada en las corridas de toros. Era atigrado, y recibía el nombre de "Big Headed Billy". Dan, un nieto (fruto de un cruce con Bulldog ingles) suyo de color blanco, pesaba 30 kg, y se vendió por la suma extraordinaria de 100 libras. Según sus palabras los utilizo para aumentar el tamaño de sus propios bulldogs. Tanta fama y valor económico adquirieron que en mientras que en 1868 el Mr. Macquart trajo a Bonhomme y a Lisboa, y en 1873 Mr. Frank Adcock adquirió dos ejemplares llamados Toro (atigrado con rojo) y Alfonso (color cervato) en Madrid todos con ligeras marcas blancas y mascara negra, todos rondaban los 45 kg de peso, con nariz amplia y un stop muy marcado, tenían un cuello muy grueso y musculoso, hombros muy musculosos, un antebrazo de gran espesor, pies grandes, un pecho ancho y profundo, con las costillas y lomo fuertes y redondos. Un Spanish Bulldog de color tinto, con un antifaz negro, se exhibió en la exposición “Royal Acuarium” en 1896, y entró por error como un Dogo de Burdeos Ahora daremos un repaso a la existencia de los Spanish Bulldog en la literatura inglesa de la época, (de perros o no), de donde se deduce que era habitual hablar de los Spanish Bulldogs. Curiosamente, el Spanish Bulldog es ampliamente citado por todos los autores como origen del Bulldog Francés (o del Dogo de Burdeos) tratándolo como una raza, pero por supuesto lo ignoran en cualquier otro estamento. El editor de “The Stock Keeper” Mr. George R. Krehl, en 1900 construyo, al igual que nosotros que el Bulldog ingles empleado en las peleas con toros es originario de España, claro esta, que es totalmente despreciado por cualquiera ya que no encaja en la “historia oficial". La que es considera primera publicación inglesa sobre perros "book of dogs" escrito en 1576 (2) y no menciona en absoluto a los perros de toros tan solo menciona el "Mastive" o "Bandogge" como un enorme, enorme, un perro obstinado, fiero y feo, con un cuerpo pesado, útil para atraer y agarrar el toro por la oreja. En 1885, en el libro Zoological Sketches de 1883 se cita en su pagina 17 “The Spanish moriscos Bull-fights” (2). En el volumen 19 de The Cambrian de 1899 en su pagina 6 menciona “..//.. no hay nada igual a las corridas de toros, que se cultivan entre los españoles. Esta es la máxima expresión de la crueldad a sangre fría y de la barbarie. Y en esta diversión, ya que practica la condición de los hombres, desarrolló el bulldog como un personaje de la diversión..//..” ..//.. Esta naturaleza española es pre-cristiana y barbara..//..” (4) Resulta sumamente curioso que la iglesia inglesa critique a los Spanish Bulldogs y se “olvida” de los tan “populares” Bulldogs ingleses, salvo, claro esta, que esos Bulldogs no se empleasen para tan barbaros espectáculos o que estos no fuesen considerados crueles por ellos. The Family Magazine en 1835 Volumen 2 (7), hablan de una raza llamada Cuban Mastiff de la cual dos buenos ejemplares que fueron presentados en la London Zoological Society por el Captain Marryatt, quien los obtuvo en Cuba (más de lo mismo, los ingleses son incapaces de reconocer nada español) que según se dice es una mezcla del Spanish Bulldog y del English Mastiff, como si en España no existiesen los Mastines como para que tuviésemos que ir a buscar a Inglaterra Mastiff para llevarlos a Cuba y juntarlos con nuestros Spanish Bulldog. Quizás lo mas relevante es que por primera vez se habla de la mezcla de Bulldog y Mastiff la cual tambien ha sido encontrada en otros libros haciendo referencia a otras razas, parece que los ingleses de ese siglo tengan una especial predilección por ese cruce pero en todos ellos se menciona el Spanish Bulldog, no el Old English Bulldog. Curiosamente unos años después, en el libro “The Dog, Its Origin, Natural History and Varietes” (7) pag. 111 dedica dos paginas a hablar del Cuban Mastiff, pero esta vez, de forma mas seria, habla de “..//..Un perro poderosamente construido, para que se hagan una idea, es una especie de Bulldog gigante que esta a la altura de del prodigioso Mastiff de los Alpes, es un perro de gran coraje que se utiliza en España en peleas en el anfiteatro, se le conoce en todo el continente como Spanish Bulldog..//.. “ añade al final que el “..//.. Colonel H. Smith piensa que esta raza es idéntica lo perros grandes de la montañas (los famosos Mastiff de arena ingleses en la época de los romanos) que exsistían en Gran Bretaña durante la época romana, ya que sin duda se dan muchas más respuestas con ella a la descripción de la antigua de la raza, muchísimo mejor que la descripción de nuestra raza Bulldog, y yo estoy plenamente de acuerdo con él ..//.”. Es la primera vez que un autor ingles reconoce esto. En el libro St. Anselm of Canterbury: a chapter in the history of religion (9), para describir el carácter de una persona se refiere a el como “…//.. Firme y tenaz como un Spanish Bulldog..//..”. Estas citas no sirven para fijar que entre los siglo XVII y XIX los ingleses reconocían como una raza al Spanish Bulldog, completamente diferenciada de su Bulldog y de los Mastiffs, Curiosamente, en torno a 1900, desde que se habla del “origen indiscutible del Bullmastiff como ingles” desaparecen las referencias a todo aquello que sea un Spanish Bulldog o al Cuban Mastiff. Salvo cuando se funda el Club del Bulldog Ingles que entre sus principales estaba combatir los intentos de introducir la sangre de los perros de carrito de leche españoles, literalmente “The Spanish milk-cart dog” que se hacia para tratar de aumentar el peso de la raza de entre cien y ciento veinte libras. Esto no seria mas que otra forma del tipo humor ingles, salvo por que se trata de desprestigiar una raza que cada día gozaba de muchísima mas notoriedad y que por supuesto era muchísimo mas ágil, fuerte y confiable que sus degenerados Bulldogs. Veamos ahora algunos ejemplos de bulldogs anteriores a la introducción de la Sangre Española
Claro esta que para justificar la diferencia abismal de aspecto físico, cualquier parecido con la realidad actual (y de principios de 1900) del Bulldog es mera coincidencia, los ingleses se refieren a ellos como Old Bulldog, lo cual no deja de ser cierto, son los perros de peleas que en su día tenían los ingleses en sus islas pero que no tenían una morfología determinada, sino que se hablaba de su utilización, además, como reconoce Jesse (1858) en su libro “Anecdotes of Dogs” es una mezcla de razas que utilizan las clases bajas para entretenerse. Tambien menciona que las clases pudientes tienen una versión del Bulldog y que lo utilizan para acompañarlos en los carromatos y que son muy gentiles y dociles. (10). Así mismo, el editor Henry Webb en su libro “Dogs Their points, Peculiarities Instincts and Whims” con notas de Frank Adcock, reconoce que para recuperar la autentica raza, se importaron bulldogs de España y de sus antiguas colonias (eso si, aclara que descienden de los que importo Felipe II) ya que en Inglaterra por la escasez de ejemplares y por el excesivo inbreeding practicado encima con ejemplares de escasa calidad en manos de rufianes sin cabeza, se acabo empequeñeciendo la raza de 100 libras a tan solo 40 ó 50 en un periodo de tan solo medio siglo. Menciona a algunos de los criadores que iniciaron esa recuperación (entre ellos Adcock) (11) Muchos os preguntareis el por que de toda esta gran introducción, fijándome en el Spanish Bulldog, pues bien, después de muchos años intentando encontrar una publicación inglesa que pusiese una fotografía, dibujo o ilustración de este tipo de perro, ¡¡¡Por fin una llego a mis manos !!!, los largos años de espera acabaron dando el resultado deseado, en el libro “Cassell’s New Book of the Dog” publicado en 1881 tiene en su pagina 510 en la edición especial y volumen IV (12). Cualquiera de nosotros puede identificar en él a cualquiera de nuestros queridos bullmastiffs, en comparación con los que los ingleses nos proponen como padres de la raza provenientes de cruces entre Bulldog Ingles y Mastiff Ingles. Esto no quiere decir que en origen no fuese esa su intención, quizás espoleados por aquellos autores que cuando hablan del Cuban Mastiff (o Spanish Bulldog) empiezan, por primera vez a utilizar la palabra Bull Mastiff, (como dando a entender que era un Bulldog inmenso). Pero en albún momento del camino, se olvidaron de sus intenciones y adoptaron al Spanish Bulldog como referente real de lo que deberia ser un Bullmastiff.
Y debio ser así por que lo cierto es que esos "bullmastiffs" originales no tienen nada en comun con los inmediatamente posteriores y los cambios realizados en la raza tienen un referente claro (sino unos padres claros) los Spanish Bulldogs Como dice M.B.Wynn (secretario honorario y tesorero del Club del Mastiff y Criador y expositor de esta noble raza) en su libro The History of the Mastiff, en su pagina 46 (13). "Se ha presumido sin ninguna prueba decisiva o concluyente que el Spanish bulldog fue importado originalmente de Inglaterra, pero la verdad que esto esta muy lejos de ser cierto, y habiendo inspeccionado algunos de los más notables bulldogs españoles y Mastines Cubanos machos, que han sido importados a este país, he llegado a la conclusión de que aunque el bulldog español es o fue un remanente de los Pugnaces verdaderos, sin embargo, difiere considerablemente del bulldog Ingles actual, en muchas más características que tan solo en su mayor tamaño".
Tambien pueda ser que realmente en Castro-Castalia (y la mayoría de criadores de bullmastiffs) estemos criando Perros de Toros Españoles (Spanish Bulldogs) sin darnos cuenta, sinceramente, mis perros se parecen más a la fotografía de 1881 que a los de las fotos de 1925. Fotografia de la Guerra Civil USA (Guerra de secesión) Bibliografía 1. Shaschek (probablemente uno de los secretarios de Rosmithal). Relación del viaje por España. burgos: 1466. Leon de Rosmithal de Blatna, fue cuñado del rey Jorge de Bohemia, viajó por España, entre los años 1465-1467, atraído por el estudio de la disciplina militar que se practicaba. (Texto original, escrito por Christina de Lima-Netto y Federico Baudin específicamente para esta página Web y protegido con Copyright. No puede ser reproducido ni total ni parcialmente por ningún medio, sin el expreso consentimiento de Castro-Castalia por escrito). |