Castro-Castalia Bullmastiffs

Animales Magicos y Diferentes, monta natural, Castro-Castalia Bullmastiffs
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Animales Magicos y Diferentes, monta natural, Castro-Castalia Bullmastiffs

Gato Tactil, Castro-Castalia Bullmastiffs

Decía yo en el primer capítulo de la serie publicado el mes pasado, que el gato tiene esa justa mezcla de animal salvaje y de entrañable doméstico, que ha decidido ser nuestro compañero en igualdad de condiciones con nosotros, sin debernos nada y sin pedirnos nada tampoco, con esa singularidad, esa independencia, esa distancia siempre, que lo hace atractivo e intangible a la vez, que lo hace mágico… y volviendo a la Oda magnífica del magnífico Neruda dedicada a éste animal mágico y sublime no podemos sustraernos al encanto de estas pocas otras estrofas que lo definen:  “Oh pequeño emperador sin orbe,/ conquistador sin patria,/ mínimo tigre de salón, / nupcial sultán del cielo/ de las tejas eróticas,/ el viento del amor/ en la intemperie reclamas/ cuando pasas y posas/ cuatro pies delicados /en el suelo, / oliendo, desconfiando de todo lo terrestre,/ porque todo es inmundo/ para el inmaculado pie del gato.”

Y es que el gato es una criatura cuasi perfecta, de una sensibilidad extraordinaria, siempre pendiente de lo que ocurre en su entorno, vigilante y atento, cauteloso y desconfiado, capaz de esperar incluso durante horas y horas a que se produzca un movimiento ínfimo de la que haya decidido sea su presa, para abalanzarse en una décima de segundo, acorralarla y hacerla suya. Claro que para que se desencadene este mecanismo, se hace necesaria la intervención de una serie de factores; nada en el gato, ha sido dejado al azar. Y por eso el gato está dotado de una serie de sofisticados sistemas que diríamos de “navegación”, que le proveen de las necesarias condiciones para ser como es y actuar cómo actúa.

La piel del gato está provista de innumerables receptores de presión y tacto capaces de distinguir incluso la más sutil de las caricias de un cosquilleo o de un cepillado; receptores estos que se complementan con otros que le permiten distinguir la temperatura ambiente y, como no, la sensación de dolor. Pero, además, en el pelo hay otros receptores que transmiten la información referida al movimiento, a cualquier movimiento por ínfimo que éste sea, que se produce en su entorno.

Si a esto añadimos sus largos y gruesos bigotes o vibrisas, como se llaman científicamente, (tres veces más gruesos que el resto del pelo que lo recubre), cuyas terminaciones nerviosas son mucho más depuradas que las del resto del manto, y que funcionan como auténticas “antenas”, ya se comprende que nuestros felinos amigos puedan caminar sin dificultad en las horas nocturnas orientándose perfectamente en la más absoluta oscuridad, e incluso mantener cerrados sus ojos si han de cruzar una zona de maleza para evitar cualquier daño ocular; más aún, incluso a través de sus bigotes llegan a percibir los más tenues movimientos en el aire y los remolinos que éste produce alrededor de los objetos, lo que les facilita a evitar sin esfuerzo alguno todo aquello que se pueda interponer en su camino.

Aparte de estos extraordinarios “radares”, hay otras vibrisas situadas también estratégicamente sobre ojos, mejillas y barbilla, que junto con las de alrededor de la boca, dotan al gato de una extraordinaria sensibilidad en toda la zona de la cara y la cabeza. Junto con estos atributos, los gatos poseen además una nariz y un labio superior igualmente sensibles al tacto y a la temperatura.

Pero aún hay más. Aparte de la capacidad de su pelo y de sus bigotes para apreciar  y, en cierto modo, “analizar” el entorno directo y cercano, y también en cierto modo el entorno menos próximo, el gato cuenta con otros aliados para moverse con soltura por el mundo que le rodea. Así por ejemplo, sus almohadillas gruesas y al propio tiempo sumamente suaves, en número de cinco, acopladas en los dedos y otras dos adicionales, sirven por un lado para amortiguar el ruido de sus pisadas y hacerle difícilmente detectable por sus presas y, de otra parte, son también órganos de extrema sensibilidad, a través de los cuales se podría decir que el gato es capaz de “escuchar”, por cuanto identifica a través de ellas, la más mínima vibración del suelo, amén de ser capaz de identificar, incluso sin verla, la textura de la superficie sobre la que camina y la temperatura en la que se mueve.

Para terminar en lo que se refiere al extraordinario sentido táctil del gato, diremos que es un animal que mantiene todavía hoy intacta su alta tolerabilidad a las máximas temperaturas, hasta el punto de que no le importa nada pegarse literalmente a una fuente de calor, tal como una chimenea o un radiador o pasar horas y horas retozando bajo un sol inclemente sin inmutarse. Y es curioso porque su tolerabilidad es tal que su piel, que no su cuerpo, puede llegar a alcanzar los 51 y hasta 52ºC de temperatura si que esto le afecte lo más mínimo. El por qué parece justificado en el hecho de que en sus orígenes sus antepasados vivieron en el desierto y hubieron de caminar y tumbarse sobre la ardiente arena para reposar.

Así pues, todo lo que se refiere al extraordinario sentido del tacto en el gato está pensado para hacer de él un excelente cazador, tenaz en su persecución y esquivo si otros intentan perseguirle. Hacer de él, en suma un animal independiente y seguro de sí mismo.

OJO AL DATO

Un gato ciego puede orientarse perfectamente por cualquier lugar y espacio, por complicado y jalonado de obstáculos que esté, siempre y cuando cuente con la ayuda de sus bigotes. Sin ellos, está completamente perdido, más incluso que un perro en sus mismas circunstancias.

¿SABÍAS QUE…?

Los gatos poseen un total de 24 bigotes sobre los labios, doce a cada lado, que se distribuyen en cuatro filas horizontales siendo el funcionamiento de cada una de éstas filas independiente entre sí. Así por ejemplo, mientras con la fila inferior, más cercana a los labios, siente cualquier movimiento de una presa que lleve en la boca, por ínfimo que sea, con la fila superior de bigotes, la más cercana al hocico, es capaz de detectar cualquier objeto que se interponga en su camino, incluso en la más absoluta de las oscuridades. Y no sólo eso sino que  con la ayuda de sus sofisticados bigotes es capaz incluso de saber de antemano si podrá pasar por una escueta ranura o no, ahorrándose esfuerzos inútiles.

UN DATO CURIOSO

El gatito recién nacido es un animal sumamente inmaduro que necesitará de tres semanas para comenzar a desarrollar todas sus capacidades; sin embargo y esto es lo verdaderamente curioso, cuando apenas está recubierto de pelo, sus bigotes son ya grandes, generalmente de color blanquecino, salvo en los animales de manto negro, y capaces de transmitir toda la información de lo que ocurre a su alrededor.

TODO UN RÉCORD

Todavía hoy una gata de nombre “Towser”, del Reino Unido, continúa detentando el récord como mejor cazadora de ratones de todos los tiempos. En 24 años cazó un total de 28.899 ratones, o lo que es lo mismo, un promedio de tres al día. ¡Todo un récord!

(Texto original, escrito por Christina de Lima-Netto y/o Federico Baudin específicamente para esta página Web y protegido con Copyright. No puede ser reproducido ni total ni parcialmente por ningún medio, sin el expreso consentimiento de Castro-Castalia por escrito)

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